sábado, 29 de diciembre de 2018

Los tres ruibarbos


Recuerda amigo que prometí contarte mis visiones o desvaríos provocados por aquellas hierbas que comí para alivio de dolores, quejas de mi espíritu, sinsabores de mi ánima o lamentos de mi ser. Y tanto fue que hice mezcla de entre los tres ruibarbos: el chino, el de los monjes y el de labradores, con piñoncillos, romero de virtudes, granos rateros, amargón, achicoria y almirón; con el tártago, la hierba topera o la romaza, que sentía que mis huesos no eran míos y que mis muelas se fueron de esta boca, y prefirieron exiliarse o ser huérfanas. Y que en esa suerte de omisiones hasta me veía fuera del pellejo. Y flotando en el aire, sin peso, y considerando la posibilidad de ser de atar. Mas no quedé chiflado ni lunático, demente, enajenado o grillado, sino que, harto de vida, una vez salvé la tuya.

JMRL



                                        https://youtu.be/HSpeF-Bu26E

                           

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