Recuerda amigo que prometí contarte mis visiones o desvaríos provocados
por aquellas hierbas que comí para alivio de dolores, quejas de mi espíritu, sinsabores de mi ánima o lamentos de mi ser. Y tanto fue que
hice mezcla de entre los tres ruibarbos: el chino, el de los monjes y el
de labradores, con piñoncillos, romero de virtudes, granos rateros,
amargón, achicoria y almirón; con el tártago, la hierba topera o la
romaza, que sentía que mis huesos no eran míos y que mis muelas se
fueron de esta boca, y prefirieron exiliarse o ser huérfanas. Y que en esa suerte de omisiones hasta me veía
fuera del pellejo. Y flotando en el aire, sin peso, y considerando la
posibilidad de ser de atar. Mas no quedé chiflado ni lunático, demente, enajenado o grillado, sino que, harto de vida, una vez salvé la tuya.
JMRL
https://youtu.be/HSpeF-Bu26E
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