"Cuentan los naturales que el armiño o arminio es un pequeño animal de pelaje extraordinario, suave, delicado y blanquísimo en los inviernos. Y propia es su devoción por mantenerse siempre limpio, acicalado, pulcro y reluciente. Que por eso fue acosado durante siglos, cruel, despiadada y severamente. Que cuando quieren capturarle los cazadores, usan deste artificio:
Que sabiendo tiempo y sitio por donde suele pasar y acudir, después de ojearle le encaminan hacia aquel lugar, hasta descubrir su madriguera. La atajan con barro fresco y lodo para que se manche... Así cuando el armiño llega al fango, se está quedo, indolente, inactivo, inmóvil, inanimado, inerte, inane, indiferente, pasivo, desidioso y casi yerto. Y se deja prender y cautivar por los perros, a trueco de no pasar por el cieno, o perder ni ensuciar su blancura, que la estima en más que la libertad y la propia vida..."
Durante siglos este animal fue duramente perseguido por su extraordinario pelaje. La devoción de los armiños por mantener su pelo siempre limpio y reluciente permitió que los cazadores de pieles desarrollaran técnicas innovadoras para atrapar a estos ágiles animalitos. Al salir de cacería, acompañados por sus perros, los cazadores tapaban las madrigueras con barro fresco. Los armiños al llegar a ellas, no se animaban a trasponerlas para no ensuciar su pelaje y eran atrapados por los perros.
JMRL.
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