Mi fiel y buen amigo, por Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo,
Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Demeter y Poseidón, los dioses
del Olimpo. O por Júpiter, Juno, Neptuno, Minerva, Baco, Venus, Diana, y
Plutón, de la antigua Roma. O cualquiera divinidad, que para nosotros
es la de nuestro señor Jesucristo. Al cabo, la victoriosa fe. He de
decirte que los amores son como las pasiones: caducos, efímeros, y que
nunca llegan a buen término.
Bombeas mi sangre. Sanas animales con tan solo mirarlos, y me adviertes. Y curas cada día el alma tuya. De vez en cuando, la mía. Haciendo trizas a cuarenta dioses.
Así, que el amor te profeso perdura; no se extingue y tiene infinita paciencia.
La suerte de mis días es simple batalla por demostrar que el poder de tus enemigos, o de los míos, embarga la apariencia cobarde de lo efímero y caduco. Y no descansaré hasta darles fin y aniquilación. Lo juro.
Bombeas mi sangre. Sanas animales con tan solo mirarlos, y me adviertes. Y curas cada día el alma tuya. De vez en cuando, la mía. Haciendo trizas a cuarenta dioses.
Así, que el amor te profeso perdura; no se extingue y tiene infinita paciencia.
La suerte de mis días es simple batalla por demostrar que el poder de tus enemigos, o de los míos, embarga la apariencia cobarde de lo efímero y caduco. Y no descansaré hasta darles fin y aniquilación. Lo juro.
JMRL
https://youtu.be/ucE3O8P3JpE
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